Fast Fashion

Fast Fashion o Moda Rápida

Fast Fashion o Moda Rápida.

Fast Fashion o Moda Rápida es un término de moda contemporáneo para referirse a la acción de imitar (copiar o plagiar) por parte de los minoristas de moda las propuestas de las grandes casas de moda, con la finalidad de capturar alguna tendencia lo antes posible.

Recrean los looks presentados en las fashion week, los desfiles Resort o Prefall, fabricando prendas rápidamente y a un coste asequible.

De esta forma el consumidor promedio tiene la oportunidad de adquirir prendas en tendencia a un precio que puede costearse.

Estas prendas normalmente son diseñadas en serie y a la vez las piezas son limitadas, no se repiten, por lo que el consumidor debe comprarla antes de que se agote, y en poco tiempo habrá otra nueva producción y comenzará el ciclo nuevamente.

Origen de la Fast Fashion.

Antes de la revolución industrial, las prendas de ropa se cortaban, fabricaban y tejían a mano. La moda era lenta, los vestidos eran de cortes clásicos y atemporales, las personas tenían que teñir sus propias telas.

Con la revolución industrial, la máquina de coser hizo su debut, se redujeron los tiempos de fabricación de piezas y comenzaron a surgir talleres de diseños y confección que atendían a las clases medias.

En la década de los 60-70 muchos diseñadores comenzaron a innovar y a crear nuevas tendencias, convirtiendo la ropa en un modelo de estilo personal.

El crecimiento de la industria de los textiles y la disponibilidad de materiales para producir prendas y complementos, hizo que la moda se abaratará, pero no fue hasta la década de los 90, que apareció la Fast Fashion.

Los medios impresos, las revistas de moda y la televisión fueron más accesible, los grandes centros comerciales y las grandes tiendas por departamentos se extendían, las tendencias se aceleraron y el marketing implantó la versión de que “comprar era diversión”, entonces asociaron la experiencia de comprar con el entretenimiento.

En el 2000 con el E-Commerce, las compras en línea comenzaron a hacerse realidad, tiendas como Zara, H&M y Topshop, se adaptaron rápidamente a los cambios tecnológicos.

En la década de los 90 cuando Zara llegó a Nueva York, llevó implícito el concepto de Moda rápida, describiendo que su proceso podía ser de tan sólo 15 días.

Tiendas que Trabajan con Fast Fashion.

Zara es quizás la tienda más conocida trabajando bajo este concepto, pero también tenemos a H&M, Primark, Mango, Forever 21, Asos, Topshop, C&A, Uniqlo, Bershka, Pull & Bear, Missguided, Zaful, Boohoo, Fashion Nova, Pandora.

Top Shop, está considerada como la más exclusiva y vanguardista, aunque Uniqlo sigue también tendencias minimalistas.

¿En qué consisten estas colecciones Fast Fashion?.

El modelo de producción de estas colecciones se basa en un modelo de manufactura conocido como “Quick Response” (Respuesta Rápida), este concepto fue desarrollado en los Estados Unidos en la década de los 80.

Esta estrategia tenía la finalidad de mejorar los procesos de producción en la industrial textil, y es en la década de los 90 que se traslada al mundo de la moda.

Crear una colección y transportarla hasta el consumidor final puede tardar 2 semanas o más. El éxito de estas tiendas minoristas Low Cost radica en la innovación constante.

Para lograr esto se contratan subcompañías, encargadas de producir estas colecciones en tiempo record.

Fast Fashion o Moda Desechable.

Este término frecuentemente se relaciona con “moda desechable”, porque están diseñados para cubrir una tendencia y porque están confeccionados con materia prima de baja calidad.

La mayoría de estas prendas suelen usarse por muy pocos meses, ya que su constante producción basada en tendencias, obliga a manufacturar colecciones constantemente.

Es una moda pasajera, que dura una temporada y luego se guarda en tu armario.

Aunque algunas colecciones pueden tener piezas clásicas, como suelen utilizar materiales de baja calidad, no son perdurables.

Influencia de la Mercadotecnia y Redes Sociales en la Moda Rápida.

El marketing y las redes sociales juegan un papel clave en la utilización de este tipo de moda.

Se han encargado de crear en el consumidor el deseo de consumir productos en tendencia a bajo costo y de hacer que la experiencia de compra sea más confiable, agradable y algunas veces en solo un clic, para que llegue a tu casa, de forma rápida y segura. Incentivando al cliente a comprar nuevamente.

En las redes sociales la mayoría de influencers copian looks de celebrities, y los comparan con prendas de estas tiendas a bajo coste. Enviando el mensaje:“tú también puedes vestir así”.

La idea de estas tiendas es conquistar al mayor público posible, versionando las prendas de los diseñadores afamados, para que tú, un consumidor promedio, puedas estar en tendencia todo el tiempo.

También mediante colecciones cápsula, estas tiendas atrapan a un público, H&M, es un claro ejemplo, convoca a un diseñador afamado a realizar una colaboración, con una colección exclusiva y limitada, que se agota inmediatamente.

Otra estrategia de marketing es contratar a los it girl o it boy del momento, it blogger o celebrities, haciendo una campaña o recomendando algunos de sus productos a través de las redes sociales.

Fenómeno Fast Fashion desde el punto de vista sociológico.

Hay diversos estudios y análisis que se realizan  a través del marketing para predecir el comportamiento de los consumidores. Coolhunting / Coolhunter es el término que se utiliza para estos cazadores de tendencias.

El marketing puede estudiar el comportamiento de una población y bajo ese resultado saber qué estará en tendencia.

Experimentos que las grandes compañías pagan para adelantarse y aplicarlo a sus colecciones, atendiendo las preferencias de los consumidores.

A nivel sociológico, el nivel de consumo se acrecienta cada día más, con rapidez, la exposición en las redes sociales, obliga de alguna manera a seguir las tendencias y a consumir.

Se estima que las personas están comprando el doble de prendas que necesitan. Alentando también la cultura de desecho y desperdicio.

Debido a la rapidez de la moda, estamos bajo una presión de tener las últimas tendencias, convirtiendo el deseo en una necesidad, el no poder seguir el ritmo de compra nos hace sentir insatisfechos, y vivimos en la constante búsqueda de artículos que llenen nuestras expectativas.

Fast Fashion desde el impacto ambiental.

Al tratar de producir más prendas en menos tiempo y abaratar los costos, se sacrifican el uso de materias primas ecológicas.

Las industrias producen gases de efecto invernadero que sobrecalientan el planeta. La ropa desechable se acumula en vertederos.

El uso de tintes tóxicos que contaminan las vías fluviales y producen cáncer, el uso de poliéster que desprende microfibras en cada lavado, producir 1 kilo de algodón requiere 10 mil litros de agua, convierten a la industria textil en la segunda mayor contaminadora del medio ambiente.

La consecuencia de estas acciones se observan en la sequía, la disminución de la biodiversidad, la contaminación de nuestros océanos y el desecho continúo de prendas.

Algunas tiendas están colocando contenedores para dejar artículos no deseados, algunas de esas piezas irán a organizaciones benéficas y solo el 1% se recicla.

A principio de año Burberry estuvo en el ojo del huracán, cuando se descubrió que habían quemado 40 millones de dólares en ropas, accesorios y perfumes que no se vendieron.

Esta práctica la realizan muchas firmas para proteger su exclusividad y el valor de la marca. Se considera el secreto más sucio de la moda.

Moda Rápida desde el impacto Social.

La mayoría de estas colecciones se producen en países subdesarrollados a bajísimos costos de manufactura.

Las cadenas de suministro, distribución y transporte, no están claras, no son visibles y se esconden algunos detalles entre compañías que contratan a subcompañias, hasta llegar al destino final.

En el 2013 cuando se derrumbó el complejo de manufactura de Bangladesh, el Rana Plaza, en el que perdieron la vida más de 1100 trabajadores y 2500 resultaron heridos, se mostró al mundo las condiciones en que trabajan dichas fábricas.

Se ha cuestionado mucho este punto, ya que éstas fábricas no pagan salarios dignos, y muchas de ellas contratan niños, e incurren en la explotación de trabajadores.

Los consumidores han comenzado a cuestionar cómo es el proceso de este tipo de moda.

Futuro de la Fast Fashion.

En el aniversario del colapso del complejo de Bangladesh, ahora se realiza la Semana de la Revolución de la Moda.

Tratando de incentivar el consumismo con sentido, de descubrir las cadenas de suministros de las tiendas y saber si se han utilizado procesos éticos, dignos e inclusivos en su fabricación.

Revistas como Vogue y Elle se han convertido en portavoces de modas  y joyas sustentables y destacan los trabajos filantrópicos y artesanales de las regiones.

En la cumbre de moda de Copenhague en el 2017, se propuso que las marcas adoptaran el uso de monofibras en lugar de telas sintéticas y de fibra mixta.

Nike, Asos, Gap, H&M y Adidas se han sumado a fabricar su producción más sostenible para el futuro.

 

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