Perla Peregrina

Perla Peregrina

Perla Peregrina.    

La Perla Peregrina es considerada una de las gemas más valiosas de la historia. Se trata de una perla en forma de gota de 55,95 quilates, la perla de mayor tamaño conocida.

El nombre de peregrina proviene, de que en esa época se le decía Peregrina a cosas que eran extrañas, y esa perla tenia una forma y tamaño inusual.

Perla Peregrina
Perla Peregrina

Descubrimiento de la Perla Peregrina.

Descubierta en aguas del Archipiélago de las Perlas en Panamá, en la Isla de Santa Margarita en el siglo XVI, hoy en día esas aguas pertenecen a la Isla de Margarita en Venezuela, en 1579 llega a Sevilla, y fue adquirida por el Rey Felipe II.

Hay muchas versiones sobre cómo llegó esta joya a la Corona Española, encontramos en el Museo del Prado en España, un retrato pintado por Antonio Moro, donde la Reina María Tudor llevaría la Perla Peregrina que recibió como regalo de esponsales, pero en realidad es una pieza semejante y no es la verdadera, que apareció después de su muerte.

La Peregrina fue la joya favorita, de la sucesivas Reinas. Incluyendo a Margarita de Austria en el evento de la celebración de la paz entre España e Inglaterra. También aparecería en retratos como el de Isabel de Francia y Mariana de Austria, primera y segunda esposa de Felipe IV.

Robo de la Perla Peregrina.

Cuando José Bonaparte se proclamó Rey, en 1808, solicitó se le entregaran todas las joyas de la corona española. Julia Clary, esposa de Bonaparte, lució la joya en varias ocasiones. En un reinado que fue breve, al abdicar se quedó con algunas joyas de la corona, entre esas la Perla Peregrina.

Napoleón Bonaparte III heredaría dicha joya, pero al verse necesitado de dinero, la vendió al Duque de Abercorn, James Hamilton en 1848. Su esposa la luciría en Paris, en un baile en el Palacio de las Tullerias.

Subasta de la Peregrina.

La Perla Peregrina permaneció en la familia Hamilton hasta el 23 de Enero de 1969, año en que fue subastada en Londres por Sotheby’s y adquirida por Richard Burton, por 37000 dólares, para regalársela a su esposa Elizabeth Taylor el día de San Valentín.

Sin embargo, la Casa Real Española quiso parar la subasta, diciendo que la Perla Peregrina Original, estaba en su poder y por tanto la perla que se ofrecía no era auténtica. No obstante, la firma Parke Bennet en Nueva York, siguió adelante con la subasta en la que figuró en el lote número 129.

Hoy se sabe que Alfonso de Borbón, también asistió a la subasta, pero no pudo obtener la joya, por la que ofreció 20000 dólares. Richard Burton fue el ganador, mediante un intermediario y Liz Taylor la mantendría hasta el día de su muerte.

La historia no termina allí, al siguiente día, el 24 de enero de 1969, el Duque de Alba, Luis Martínez de Irujo, negaba la autenticidad de la perla subastada y exhibió una perla que pretendía ser la auténtica, recibida de Alfonso XIII con motivo de su boda. Pero, tanto la casa de subastas como los especialistas negaron esa atribución.

Taylor lució la joya en la película Ana de los mil días en 1969, para luego dársela a la afamada Maison Cartier, para rediseñarla, quien le agregó diamantes, perlas y rubíes. Luciría esta joya en la película musical Dulce Viena en 1977.

Liz Taylor
Liz Taylor

Cuando la actriz fallece, esta joya fue vendida el 13 de diciembre de 2011, como parte de una subasta de la Colección Taylor por Christie’s, a un comprador anónimo, quien pago 11 millones de dólares (9 millones de Euros).

Elizabeth Taylor
Elizabeth Taylor

Se dice que Elizabeth Taylor usaba este collar frecuentemente antes de morir, y que una vez se le cayó del engarce y fue mordida por unos de sus perros, pero sin hacerle daño, definitivamente La Perla Peregrina, ha sido una joya valiosa y con una historia encantada.

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